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domingo, 27 de febrero de 2022

Ahora Teatro hace posible su hidalgo sueño.

La compañía de La Palma ofreció un brillante preestreno de  ‘En un lugar de La Mancha’, el musical inspirado en Don Quijote. Dieciocho actores subieron al escenario, donde las canciones fueron ofrecidas con voces en directo dentro de un agradable y ágil ritmo narrativo que culmina con el popular y pegadizo tema ‘El sueño imposible’. 

En un lugar de Cartagena, de cuyo nombre no quiero (ni debo) olvidarme. Me refiero a La Palma, uno de los lugares donde más se mima el género de la escena y donde su inquietud en este terreno acumula mucho poso, bastante más de los 24 años que lleva su certamen de comedias, razón por la que en estas fechas el salón de actos del centro cívico palmesano ha vuelto a llenarse de historias diversas. Tres de ellas (‘¡Que viene mi marido!’, ‘El cuadro’ y ‘La regla’) son las aspirantes a los premios del concurso y hay una cuarta que es otra historia, la cual justifica este artículo.

Preparar un musical no es fácil, ni por mucho tiempo que se tenga con las interrupciones provocadas por el ‘bicho’ del coronavirus. Si, además, es con voces en directo, la preparación se alarga y complica. Hay que interpretar y cantar. Doble reto, doble complicación siempre por mucho que guste el teatro y por muchas veces que se haya estado sobre las tablas. En este caso hablamos de 18 personas representando una libre narrativa sobre la inmortal obra de Cervantes, con un resultado sobresaliente.

La historia no se desarrolla con la original cronología de la escritura cervantina de Don Quijote de la Mancha, sino en base a musical ‘El hombre de la Mancha’ que se gestó en el siglo XX, en concreto con el que se estrenó en 1965 en Broadway y se extendió desde 1972 las pantallas de cine (con Peter O’Toole u Sofía Loren como protagonistas), con libreto de Dale Wasserman, música de Mitch Leigh y letras de Joe Darion. En España tuvo su gran momento en ese mismo siglo, con José Sacristán y Paloma San Basilio como principales actores. A lo largo de estos años ha tenido diversas representaciones en muchos teatros y en su cuadro de honor, por lo visto anoche, hay que incluir al inquieto grupo palmesano. Parece que lanzo ‘flores’ a discreción, pero no es ‘sin ton ni son’ y tiene su explicación simplemente viendo la obra, su alto nivel interpretativo y cómo enganchó con el público, gran razón de ser de cualquier actor. En los 140 minutos de duración, no hubo momento alguno con sensación de sopor o pesadez, incluido un servidor, que ya conocía la trama de ver en su día la película y la obra teatral. Creo, que esto dice mucho.  

Miguel de Cervantes entra en la prisión de la Inquisición para ser juzgado, pero en esas celdas hay un submundo propio de maleantes que también lo somete a un juicio como “culpable de ser idealista, poeta y honrado”. Para salir airoso de ese primer escollo, Cervantes propone defenderse con una farsa basada en el manuscrito que lleva sobre ‘Don Quijote de la Mancha’, en el que él y el resto de prisioneros interpretan los diferentes personajes. Es una historia sobre otra historia que se plantea de forma muy nítida al espectador, con diálogos y canciones muy bien conectadas y un marco escénico también a destacar, tanto por su ‘foto fija’ como por los efectos de humo y luz, además del atrezzo durante la representación, que en este caso no son objetos, sino el rol de los propios actores.

Por cierto, un apunte. Nada más empezar se rompió un banco de madera al subirse uno de los actores, quien evitó con sus reflejos dar con su cuerpo en el escenario. ¿Era un mal augurio? La realidad es que no lo fue y quedó en mera anécdota.

La sinopsis no la voy a desvelar en consideración a los que no conocen la obra, pero es evidente que gira en torno a las fantasías de un hidalgo surgido de la mente reseca de Alonso Quijano, como consecuencia del abuso en la lectura de las obras de caballería. Donde hay ventas ve castillos, donde hay ‘chusma’ ve caballeros… y cuando aparece Aldonza vea a Dulcinea, su amor platónico. ¿Es un loco? “La peor de las locuras es ver la vida como es y no como debería ser”, es una de sus frases para la reflexión.

El papel protagonista de Miguel de Cervantes/Don Quijote/Alonso Quijano lo lleva a cabo Jesús Teatino. Genial. Incluso, su espigada figura refuerza a quienes representa. Maite Ramos es su amor platónico, también a gran nivel interpretativo y de voz, al igual que el tercer tridente actoral, Antonio Díaz como el fiel Sancho Panza. Y a partir de ahí, nota muy alta para todos los que intervinieron, desde algunos con más papel (como Antonio Vaquero en el doble rol del ‘gobernador del submundo carcelario’ y dueño de la venta, y su esposa, María García, entre otros) a los que hablaron menos.

A la conclusión, en medio de una vorágine de aplausos, subieron al escenario la directora musical, Fina García García, y el director (y actor), Antonio González Gomariz, quien se dirigió al público para expresar lo costoso que había sido preparar este proyecto por la situación pandémica y quien mostró su gratitud a todos los que han hecho posible la obra, “gracias por hacer realidad otro de mis sueños artísticos”, expresó. También tuvo un emotivo recuerdo a los que, “por circunstancias de la vida no pueden estar aquí con nosotros”, entre los que incluyó a Pedro Marcos Esparza, quien da nombre a este certamen teatral (“donde esté, sé que está con nosotros”). Se despidió de que el público “vuelva a los teatro y sea feliz”, cerrando esos momentos todos lo que han hecho posible ‘En un lugar de La Mancha’ cantando ‘El sueño imposible’.

Esta noche es el gran estreno, con todo el aforo autorizado vendido y con la gala de clausura del certamen de comedias. Será otro momento muy especial. ¿Más o menos que el de anoche? Es cuestión de opiniones, como la respuesta a esta pregunta: ¿Cuál es más importante, el primer beso a tu pareja o el beso del día de la boda?

Por cierto, para los interesados, la obra también se representará este domingo (20 horas) y el fin de semana siguiente.

Fuente: Cartagena de Hoy.

















































viernes, 25 de febrero de 2022

Fiestas La Palma 2023: Donativo 1€ Ayuda Pro-Fiestas La Palma 2023.

 


Fiestas La Palma 2022: Barbacoa y Actuaciones Musicales (Sábado 12 Marzo, 20:00h).

 


Fiestas La Palma 2022: Paellas (Domingo 13 Marzo, 12:00h).

 


Fiestas La Palma 2022: Pregón de Fiestas (Viernes 11 Marzo, 21:30h)

 


miércoles, 23 de febrero de 2022

Las visitas de la Universidad Popular hacen parada en la Casa del Folklore y Museo del Bolillo de La Palma.

Tras el éxito de la primera visita guiada al Faro de Cabo de Palos, la Universidad Popular continúa este sábado, 26 de febrero, con su actividades enmarcadas dentro del programa UP OUT, en este caso para conocer la Casa del Folklore y Museo Regional del Encaje de Bolillo de La Palma.

La actividad comenzará a las 10 de la mañana con la visita al Museo Regional del Encaje de Bolillo guiada por la Asociación de Encajeras de la Palma, donde los visitantes tendrán ocasión de ver una colección compuesta por tapetes, puntillas, toallas, cojines y aplicaciones realizadas con esta artesanía tradicional de tanto arraigo en la comarca.

El recorrido se complementará con una visita a la biblioteca, que recoge una muestra de bibliografía sobre el tema.

Posteriormente, el Grupo Folklórico "Ciudad de Cartagena" mostrará la historia de la Casa del Folklore de La Palma, ligada a la lucha de un pueblo por recuperar y conservar sus tradiciones.

Para asistir a esta actividad gratuita será necesario inscribirse en la web de la Universidad Popular en el apartado AGENDA: up.cartagena.es

La UP proporciona un autobús para aquellas personas que se desplacen desde Cartagena, con salida a las 9:30 h desde la puerta del Colegio Maristas. Los inscritos también podrán, si lo desean, desplazarse por su cuenta, teniendo en cuenta que deberán estar a las 10:00 horas en la puerta del Museo Regional del Encaje de Bolillo.

Fuente: Ayto Cartagena.




domingo, 20 de febrero de 2022

Las fiestas de La Palma fijan el 11 de marzo para comenzar su resurgimiento.

Los festejos de la localidad palmesana fueron los que se estaban celebrando cuando irrumpió el coronavirus en 2020. Desde entonces, el deseo ha sido recuperarlos. Aún sigue la pandemia, pero parece que la ‘nueva normalidad’ cada vez permite más actividades, por lo que desde la asociación de vecinos (en la imagen adjunta se observa  su directiva) se informa que el segundo viernes del próximo mes se llevará a cabo el pregón de fiestas y las entregas de dos distinciones pendientes del año 2020: ‘La palma de oro’ y el ‘Palmesano del año’.

Este acto tendrá lugar en el centro cívico a partir de las 21.30 horas. Desde el colectivo vecinal se destaca que, tras el paréntesis, se están sumando esfuerzos para recuperar las fiestas y los premios que están pendientes, mostrando su gratitud hacia la colaboración vecinal y la concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Cartagena.

Fuente: Cartagena de Hoy.



martes, 15 de febrero de 2022

Quieren evitar que La Palma no esté en el plan autonómico de obras y servicios.

Representantes de MC solicitarán al Pleno que se reclame al Gobierno local la inclusión de La Palma en el próximo Plan de Obras y Servicios que el Ayuntamiento deberá formalizar con la Comunidad Autónoma.

“Asimismo instaremos a la Junta a recordar mediante una placa o monolito la figura del querido vecino Domingo Pérez Martínez, nacido a principios del siglo pasado, y quien se ganó el cariño de los palmesanos con su labor de transportista, recadero y repartidor con su galera, desde La Palma a Cartagena, y viceversa”, añadiendo que también “instaremos a la presidencia a actuar ante las deficiencias existentes en el paraje de Los Balanzas, que presenta mal estado en sus accesos, falta de limpieza y de señalización, entre otras muchas cuestiones”.

Otras iniciativas

Además, MC Cartagena se interesará sobre cuándo se abrirá a la circulación y al paso peatonal la calle Constitución, la finalización de las obras en la salida de emergencia del local de personas mayores, el arreglo de bordillos en los accesos al Palmeral, la edición de una guía turística de edificaciones patrimoniales históricas de los últimos 175 años de La Palma, la insonorización del aula de estudio del Centro Cívico, la construcción de los vestuarios del campo de fútbol de La Palma (actuación rechazada por la presidencia de la Junta a iniciativa de MC en diciembre del año pasado), la reanudación de la reforma integral del Huerto de Cándido, así como otras actuaciones en materia de movilidad, infraestructuras y mejoras en los servicios de los núcleos rurales.

Fuente: Cartagena de Hoy.

El caso de La Palma, Cartagena: una inmatriculación con dolo.

En nuestro país, supuestamente aconfesional, pero con un gran peso todavía de lo confesional católico, la Iglesia vive hoy uno de sus momentos más delicados. A los numerosos casos de pederastia en el seno de esta secular institución hay que añadir el conflicto desatado a raíz de las inmatriculaciones.

En síntesis, el asunto es el siguiente. En 1998 José María Aznar reformó la ley hipotecaria, lo que daba potestad a la Iglesia Católica (y sólo a ella) para inmatricular lugares de culto y otras propiedades (pisos, garajes, parcelas, naves, etc.). Esa reforma, una ampliación de la ley franquista de 1946, equiparaba al obispo a un fedatario público, por lo que sólo su opinión bastaba para atribuirse la propiedad de esos bienes. Desde entonces, según datos que he recabado de la plataforma estatal Recuperando, y sin contar las ‘apropiaciones’ anteriores desde el fin de la Guerra Civil, sólo en el periodo 1998-2015 serían casi 35.000. Destacan monumentos que son patrimonio de la Humanidad, como la mezquita de Córdoba, pero también casas parroquiales, ermitas, cementerios, parcelas, parques… hasta 2015, año en que se cambió la ley hipotecaria, lo que impidió que los obispos pudieran seguir realizando nuevos registros.

Pero lo más llamativo es que la Iglesia no tenía por qué hacer pública la adquisición de esos bienes y, por supuesto, aquéllos estaban exentos de impuestos. Como es de suponer, todo esto ha generado un enorme conflicto de intereses y agravios que no está resuelto y que parece que va para largo, en opinión del Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP). Lo último salió a la luz en días pasados, cuando el episcopado reconoció que la Iglesia puso a su nombre cerca de un millar de bienes que no le corresponden (965), lo que habla a las claras que detrás de las inmatriculaciones hay bastantes trapos sucios que destapar.

El constitucionalista Javier Pérez Royo advierte de que esta facultad que se atribuye a la Iglesia católica no deriva de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de enero de 1979, ni tampoco encuentra su fundamento en ninguna Ley aprobada por las Cortes Generales, por lo que se trata de una ‘aberración jurídica’. Considera que únicamente las Cortes Generales pueden innovar el ordenamiento jurídico del Estado, por lo que todas las operaciones de registro de bienes con base exclusivamente en la firma del obispo de la diócesis correspondiente tienen que ser consideradas nulas de pleno derecho. El asunto es de tal gravedad que incluso ha motivado la posición contraria de las comunidades cristianas de base, alguna de las cuales, como Cristianos Siglo XXI, considera que los obispos creen más en la riqueza que en el Evangelio de Jesucristo.

La Iglesia Católica, que en su momento digirió muy mal que el artículo 27 de la Constitución republicana de 1931 decretase la jurisdicción civil de los cementerios, es propietaria de un buen número de camposantos, a veces, con la oposición vecinal. Como en el caso de los vecinos y vecinas del Paretón, pedanía de Totana: en acuerdo que se adoptó por unanimidad en la junta local vecinal del pasado 26 de abril de 2021, piden que el cementerio pase a ser de titularidad municipal.

En la diputación cartagenera de La Palma, la apropiación de tumbas, nichos y panteones del cementerio por parte de la Iglesia y su posterior inmatriculación se ha producido con unos métodos que ponen en entredicho la credibilidad de una institución que predica el ‘no mentirás’ (octavo mandamiento), pues ha procedido dolosamente con propietarios y propietarias, unas 129 personas, pero incidiendo en unas 1.500. Por ello, el vecindario de ese pueblo del Campo de Cartagena anda litigando con el obispado de la Diócesis Cartagena-Murcia para recuperar sus propiedades en ese cementerio. Además, constituidos en asociación, los vecinos han recurrido al papa Francisco enviándole un dossier, que también ha sido entregado al nuncio apostólico en España, y contemplan interponer una demanda por la vía civil, una vez descartada la vía penal, desaconsejada por la jueza que instruye las diligencias previas.

En síntesis, el proceso comenzó en 2010, año en que el Parlamento Europeo advirtió a España de que el hecho de que los obispos continuaran actuando como notarios a la hora de adquirir nuevas propiedades tenía los días contados. El cura de la parroquia Santa Florentina de La Palma y la junta parroquial del cementerio comunicaron a los propietarios de panteones, nichos y fosas que sus propiedades no podían estar a nombre de personas que, en algunos casos, ya habían fallecido y que por ello había que actualizar todos los títulos de propiedad.

En esa ‘actualización’ se cedieron las propiedades y se recibió a cambio un derecho de enterramiento por cincuenta años; en la mayoría de los casos los propios integrantes de la junta del cementerio destruyeron toda la documentación anterior. Se denuncia que todo el proceso se hizo en un ‘clima de presión’ y con toda celeridad, designando a quiénes tendrían derecho de enterramiento, previo pago de 20 euros, y advirtiéndoles de que, si no procedían así, lo habrían de hacer ante notario pagando un mínimo de 100 euros.

Hay que aclarar que las personas propietarias compraron en su día la parcela a la parroquia y edificaron pagando todos sus gastos, incluido el permiso de obras, a la junta del cementerio. Otra vía para la adquisición de fosas, nichos o panteones fue la compraventa entre particulares. Pero en cualquiera de los dos casos, tras la compra se les otorgaba el título de propiedad a perpetuidad.

Estas actuaciones ‘irregulares’ por parte de la Iglesia tropezaron con sus primeros problemas cuando propietarios que acababan de edificar o, sencillamente, cuando la propiedad estaba a nombre de personas vivas se negaron a la ‘actualización’, hechos que no trascendieron socialmente. Solamente en un caso muy significativo: había que ejemplarizar lo que pasaría si te negabas a firmar, y ocurrió cuando falleció el padre de un vecino del pueblo que no había ‘actualizado’ el título. Se presentó parte de la junta del cementerio en el velatorio para decirle al hijo del difunto que horas después no iba a poder enterrar a su padre por el hecho de no tener los papeles en orden.

El presidente de la asociación de afectados, Paco Soto, recuerda que este hecho de 2018, tan irresponsable en esos momentos de dolor fue, en gran medida, el desencadenante de todo. Nos aclara que muchas de las familias, de arraigado sentido católico, no se niegan a que el cementerio sea de la Iglesia, aunque sí están dispuestas a recuperar las propiedades que, con dolo, les han sido arrebatadas, propiedades que, en algunos casos, tienen más de cien años de antigüedad.

Soto hace notar el hecho de que el derecho de enterramiento por cincuenta años reconocido en los documentos entregados a sus antiguos propietarios tiene un carácter discrecional: el párroco puede decidir el límite de familiares enterrados y quiénes pueden serlo. Lamenta, así mismo, que un burofax enviado al obispo de la Diócesis, Lorca Planes, haya obtenido la callada por respuesta, por lo que las familias afectadas están dispuestas a litigar por lo civil para recuperar sus derechos. Desmiente, así mismo, las declaraciones efectuadas a LA OPINIÓN el pasado 21 de enero por José Carrasco, ecónomo de la diócesis de Cartagena Murcia, en las que afirmaba que la diócesis cuenta con tres escrituras públicas que demostraban la titularidad de este camposanto, pues, como se ha dicho, están acreditadas las propiedades de enterramiento por parte de los vecinos y vecinas.

El enquistado conflicto del vecindario de La Palma con la jerarquía católica es una muestra más del enorme peso y privilegios que aún detenta la Iglesia en nuestro país y parece muy lejano aún el día en que el laicismo impregne la vida política y social.

Fuente: Diario La Opinión de Murcia.