Cartagena contaba con 75 oficinas bancarias a 30 de junio, según el último registro del Banco de España. Son 73 menos que hace 11 años, cuando habían 154. Un descenso que vuelve a poner de manifiesto las dificultades de acceso a los servicios financieros para los vecinos de las zonas rurales. En algunas poblaciones, las entidades han optado por cerrar sus sucursales y trasladar la atención a otros municipios, mientras que en otras se han reducido los días de apertura, obligando a los usuarios a adaptarse a horarios más limitados o a recurrir a la banca electrónica. Una situación que afecta especialmente a las personas mayores y a quienes carecen de medios para desplazarse.
Uno de los últimos ejemplos se encuentra en La Palma, donde Sabadell cerró su sucursal el pasado agosto. Sus clientes tienen que desplazarse ahora a Torre Pacheco, una oficina que también atiende a Pozo Estrecho, que anteriormente habían sido derivados a La Palma. La concejala de MC María Antonia Pérez explica que la sucursal de Torre Pacheco se encuentra desbordada. «Siempre está hasta arriba de clientes, con colas que llegan a la calle e incluso han tenido que poner un dispensador de turnos», señala.
El cierre también ha dejado en el aire la continuidad del cajero automático que Sabadell mantiene en La Palma. Según relata Pérez, la entidad tendrá que retirarlo de su ubicación actual y ha llegado a preguntar por el alquiler de un bajo de su propiedad, situado junto al emplazamiento actual, para instalarlo allí. Por el momento, en la diputación permanecen las oficinas de CaixaBank y Cajamar, mientras que en Pozo Estrecho continúa operativa una sucursal de CaixaBank.
La preocupación de la concejala va más allá de los desplazamientos. Recuerda que en el entorno de La Palma existen numerosos caseríos y diseminados, como Los Salazares, Los Médicos, Los Sánchez o Los Conesas, donde reside población de edad avanzada con dificultades para desplazarse. «Estos pueblos, aparte del núcleo urbano, tenemos muchos caseríos y casi todo es población con una cierta edad a la que le cuesta trabajo desplazarse. Precisamente esta semana he tenido que llevar a mi madre tres veces a Torre Pacheco», apunta.
Pero el caso de La Palma no es exclusivo. En Llano del Beal, la oficina de CaixaBank continúa abierta, pero los vecinos han tenido que negociar en varias ocasiones para evitar una reducción de la atención presencial. La sucursal, que históricamente ha funcionado de manera independiente, ha visto cómo aumentaba la incertidumbre sobre su continuidad.
Según explican desde la asociación de vecinos a este diario, el primer acuerdo contemplaba la apertura durante todos los días laborables, aunque la oficina cerraba en agosto por falta de personal para cubrir las vacaciones. Hace aproximadamente dos años se mantuvo la atención diaria, pero los miércoles el empleado se desplazaba a Portmán.
El último conflicto llegó el pasado septiembre, cuando los vecinos comprobaron que, sin previo aviso, la sucursal había pasado a abrir únicamente dos días a la semana. Ante esta modificación, el presidente, la tesorera y la secretaria de la asociación, junto con la presidenta de la Junta Municipal, reclamaron que se recuperase la atención durante los cinco días laborables.
No están satisfechos
Finalmente, consiguieron una ampliación del servicio, aunque el acuerdo no satisface plenamente a los representantes vecinales. Según detallan a este diario, la oficina abre actualmente los lunes, martes y viernes, y ofrece también atención los jueves por la tarde para gestiones importantes mediante cita previa. Los vecinos se están adaptando a esta organización, pero siguen sin estar conformes y muestran su preocupación por la insistencia de la entidad en derivar a los clientes a La Unión.
La situación de la zona oeste presenta otras dificultades. Antonio Bernal, expresidente de la Junta Vecinal de Molinos Marfagones, evidencia que los habitantes de la zona oeste, dependiendo de su lugar de residencia, se dirigen a Canteras, Molinos Marfagones, Los Dolores o La Aljorra, mientras que los residentes en La Azohía y El Campillo de Adentro acuden hasta Isla Plana. Bernal destaca que los desplazamientos suponen un problema para las personas mayores y para quienes no disponen de vehículo. «Uno de los principales problemas es que el servicio de autobús público es muy deficiente y hay población sin medios propios», advierte.
A esta dificultad se añade la brecha digital y la falta de conexión en determinadas zonas. «A estas personas se les añade su dificultad para acceder a las nuevas tecnologías, para algunos ya es imposible hacer gestiones a través de la banca online, y encima le añadimos que en estas zonas rurales la cobertura es inexistente. Un problema detrás de otro», resume. Por ello, reclama mejoras tanto en el transporte público como en el acceso a internet.
También Pilar Juárez, portavoz de la Asociación Defensa de la Cartagena Oeste, pone el foco en la progresiva sustitución de la atención presencial por los servicios digitales. «Creo que la banca online tiene aquí un trocito de paraíso», afirma. Juárez recuerda que las personas mayores acudían a Cajamar, en Molinos Marfagones, aunque cada vez más han tenido que recurrir a las aplicaciones. «Las personas mayores, a trancas y barrancas, salían del paso en Cajamar, con muchos esfuerzos, hasta que sus hijos, sobrinos y demás les enseñaron a usar la banca online», explica.
Fuente: Diario La Verdad.
