El Grupo Folclórico 'Ciudad de Cartagena' clausuró anoche las cuatro veladas que ha abierto su casa para acoger a cientos de amigos disputados a compartir buenos raticos con manjares de nuestros campos. Se agotaron enseguida todas las mesas y muchos se han quedado en espera de una edición cuya carta se ha presentado entre las páginas de las antiguas revistas de recortables de vestuarios de chicas.
Antes de Semana Santa y dentro de las fiestas patronales en honor a Santa Florentina, La Palma tiene, posiblemente, el local hostelero con más imán de las tierras cartageneras y, posiblemente, del resto de la Región de Murcia, pues año tras años, el mismo día en que se abre el plazo para reservar mesa hay que abrir también el de lista de espera porque el primero, pese a tener cientos de huecos, enseguida se agota. ¿Por qué no abren más días? Para quien no lo sepa (cada vez menos), este capítulo lo llevan los propios integrantes de la asociación de forma altruista y combinándolo con sus trabajos y otros compromisos, siendo imposible dar más si riesgo a cometer errores o no dar el servicio y buen ambiente que ahora luce, con detalles como en el tramo final de las cenas quitar luces y llevar velas a las mesas.
Este año, la Casa del Folclore ha recibido comensales (todos amigos) los días 1, 8, 15 y 22 de marzo, a quienes ha entregado una carta en formato revista antigua de recortables, volviendo a sorprender gratamente, pues en los años anteriores lo han hecho hasta en un costurero. Hay un mueble con vitrina donde se puede contemplar ese derroche de imaginación y esfuerzo, pues lo cómodo sería decirlo de forma verbal o en escrito normal en una hoja.
En esa relación aparecen manjares de nuestros campos. Todo riquísimo y sin diseño. Después de obsequiar con un planto de longaniza con frutos secos, se comienza por 'Los principios', como un tomate riquísimo con bonito o unas patatas con ajo, para después adentrarse en el meollo con unos sabrosos michirones o un conejo al ajo cabañil servidos en ollas (pequeñas) 'de toda la vida', además de unas patas, unos huevos fritos con ajos fritos o un riquísimo bacalao con tomate rallado ese mismo día que llega en recipiente de barro. Hay más, pero con lo que he nombrado ya va uno lleno camino del empacho. En el terreno de los postres la estrella señala al flan de garrofa, eso sí, sin olvidar las crujientes flores y demás 'dulces pecados'. El colofón es un café de puchero que nos va preparando para el desplazamiento posterior hacia la barra del salón, donde, además de 'cubatas' y otros brebajes, figura un rico licor de garrofa o un aguardiente de 54 grados que te abre los propios poros y los del que tienes al lado.
¿Se ha notado que disfruto en este lugar?, verdad. Pero lo mejor es que no es una sensación individual, sino colectiva de todos los que consiguen mesa y se adentran en un lugar especial gracias a la gente que lo lleva, un lugar donde la sonrisa al cruzarse es una constante con sus anfitriones y donde se disfruta más del amigo, por muy apretados que estemos.
Encima, como saben que has cenado de más, porque lo saben debido a que lo que de verdad está bueno es irresistible, te cierran cada una de estas jornadas con música: 'Verea', 'The Walman Band', 'Nunca es tare' y, anoche, 'Pikú'. Así, zarandeándonos, se nos baja la sobrecarga y la digestión se hace mejor.
Ahora hay que esperar a 2026, al año 34, pero antes, en julio, estos manjares también se podrán saborear, pero bajo el cielo, en la finca que acoge el festival nacional de folclore. Allí no hay que reservar por teléfono, sino ser 'madrugadores' para coger sitio.
Fuente: Cartagena de Hoy.
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